El sueño de la razón produce monstruos

domingo, 3 de abril de 2011

El banquete de Tereo


Banquete de Tereo; Peter Paul Rubens

Fecha: 1636/37

Museo del Prado
Características: 195 x 267 cm.
Material: Oleo sobre lienzo


Procne, esposa de Tereo, rey de Tracia, le muestra a éste la cabeza de su hijo, Itis, y le desvela así que acaba de comérselo en un exquisito banquete preparado por ella en venganza por haber violado a su hermana.


La fabula mitológica de Procne y Filomela


Según la tradición clásica, la cultura habría surgido al producirse en Grecia el tránsito del MITO AL LOGOS, esto es, el remplazamiento de la cosmovisión mítica y mágica por la racionalidad del pensamiento filosófico y el científico.


En palabras de Ewin Pasnofsky, la obra de arte es un producto de la mente que, culturalmente cristalizada, da lugar a la forma. El historiador del arte debe intentar reconstruir aquellos fundamentos sociológicos en los que fueron elaboradas las obras de arte o los textos referidas a ellas. Según Pasnofsky, se pueden ver varios niveles de significación de la obra de arte.

Nivel iconográfico

En este nivel se trata de reconocer e identificar lo que se observa, sin necesidad de poseer conocimientos icónicos, aunque si se precisa una mirada atenta que repare en los mas mínimos detalles.

Según la mitología griega, Filomela era la hija del rey de Atenas, Pandión, y tenía una hermana conocida como Procne.

El marido de Procne era el héroe Tereo, hijo de Ares y rey de Tracia, quien la había desposado tras haber salvado a Atenas de los bárbaros. Esta unión estuvo maldita desde sus inicios, y aunque tuvieron un hijo llamado Itis y vivían en paz, Procne sentía nostalgia de su hermana Filomela. Así que convenció a Tereo para que le permitiese verla de nuevo. Este accedió pero con la condición de que el encuentro se llevara a cabo en Tracia.

Así Tereo marchó a Atenas y, tras convencer al rey para que dejara partir a Filomela hacia Tracia, la llevó consigo. Pero la juventud y la hermosura de Filomela ya habían desatado la pasión de Tereo nada más verla. Cuando llegaron a Tracia la violó, sin hacer caso de sus desesperadas súplicas. Además, para que Procne nunca se enterara de su reprobable acción, le cortó la lengua y la encerró en una solitaria prisión en el bosque. Luego dijo a Procne que su hermana había muerto.

Víctima de la tristeza y el abandono, Filomela decidió emprender su plan para vengarse de Tereo. En su solitaria prisión tejía sobre un lienzo blanco y con hilo purpura la triste historia de su vida. Cuando acabó hizo llegar su obra a su hermana, la reina. Así fue como Procne se enteró de que su esposo la había engañado, pues su hermana todavía vivía. Deseosa de venganza, Procne se dirigió a la prisión de Filomela aprovechando el tumulto de las fiestas dedicadas a Baco. Con atuendo de bacante rescató a Filomela y la llevó a palacio, donde tuvo lugar el triste reencuentro. Pero pronto a las lágrimas siguió la venganza, que Procne quiso más cruel aún que el crimen de su esposo.

Viendo, pues, el parecido de su hijo Itis con el culpable de su desgracia, Procne le dio muerte. Entre ambas hermanas despedazaron el cadáver y lo cocinaron para Tereo. Él comió sin advertir nada, hasta que, cuando hubo terminado, reclamó la presencia de su hijo. Fue entonces cuando Procne exclamó satisfecha "tienes dentro a quien reclamas"; y Filomela irrumpió con la cabeza del desdichado Itis. Enfurecido, Tereo inició la persecución de las asesinas, pero los dioses acabaron condenando sus actos crueles transformando a los tres personajes míticos en aves: a Filomela en ruiseñor, a Procne en golondrina, y a Tereo en abubilla, semejante a un guerrero con penacho y agudo pico.

Nivel iconográfico

Consiste en desentrañar los contenidos temáticos afines a las figuras o a los objetos figurados en una obra de arte. Hay que acudir a la tradición cultural, principalmente a las fuentes icónicas y a las fuentes literarias. Se trata de identificar el asunto representado y de ponerlo en conexión con las fuentes escritas.

LAS FUENTES CLÁSICAS

La Leyenda de 0vidio.

Al analizar la leyenda de Ovidio, vamos a seguir unos puntos que luego observaremos también en el resto de las fuentes. Estos puntos son: familia, violación, delación, venganza y metamorfosis.

A. Familia.

Pandión, en agradecimiento a la ayuda prestada en la guerra por el tracio Tereo, le ofrece a éste en matrimonio a su hija Procne: así comienza la leyenda en Metamorfosis VI, 424. Se celebra la boda de Procne y Tereo sin la asistencia de Juno, el Himeneo y la Gracia: comienza el relato con una inexplicable y manifiesta hostilidad de los dioses. Las Euménides sostienen las antorchas y les preparan el lecho; se posa, sobre el techo de la alcoba, un búho siniestro. Con tales presagios se unen y son padres de Itis; de nada sirve que celebren como solemnes esos días señalados; es el desconocimiento humano del futuro, marcado por un mal augurio por Ovidio.

Pasado algún tiempo, Procne solicita de su marido ocasión para ver a Filomena, su hermana. Tereo, complaciente, va él en persona a pedir permiso a su suegro para poderse llevar a Filomela, de la que, cuando la ve se enamora.

Narra Ovidio cómo nace la pasión en Tereo y cómo ya no puede sino darle vueltas en su pensamiento y en su corazón, atizando cada vez más la llama prendida; es esta pasión la que le hace elocuente (añadiendo lágrimas a su petición) y parecer un esposo ejemplar. Filomela, en su ignorancia de la desgracia que se le avecina, termina de convencer al pobre Pandíon, su padre, que la entrega a la custodia de Tereo.

B. Violación.

Al término del viaje, Tereo encierra en “la oscuridad de añosas espesuras” a Filomela y la viola. Amenaza la que era doncella con desvelar lo que en ella ha realizado Tereo y no le importa anunciar su deshonra si con ello da a conocer la perversidad de él, pero con ello sólo consigue suscitar la ira de Tereo que le corta la lengua con unas tenazas.

Con esto se ha llegado al punto culminante de la envilecida atrocidad de Tereo, que prepara, explica y anuncia la correlativa atrocidad de una venganza que tardará un año en producirse.

En ningún autor aparece narrado todo el proceso de la violación con tanto detalle y profundidad como en Ovidio. Todos los escritores, en general, citan la violación como

un hecho más en la cadena de la desgracia, aunque, eso sí, figura como causa de los acontecimientos posteriores.

La mayoría de los autores dicen que Tereo va a Atenas por encargo de Progne; casi todos están de acuerdo con Ovidio: Tereo va a Atenas a buscar a Filomela por encargo de su mujer, Progne, que desea verla y, en el viaje, la viola y le corta la lengua.

Los hay que afirman que hay engaño de Tereo. Algunos introducen un nuevo elemento: el engaño con la muerte de Progne, con lo que desaparece el empleo de la fuerza. Tereo engaña a Pandión y le pide en matrimonio a Filomela. Tereo, en esta variante, engaña a Filomela, la seduce y esconde y, después de tomarla por mujer, le corta la lengua. En cambio, Probo une todos los elementos: el viaje a Atenas (aquí por casualidad), el amor hacia Filomela y el engaño (sin especificara quién). Higino dice que Tereo, tras engañara Pandión con la muerte de Progne recibe a Filomela en matrimonio, pero en el viaje de regreso arroja sus protectores al mar y la viola sin posterior amputación de la lengua. Luego, en vez de esconderla, la envía a casa del rey Linceo.

En todo caso, la mención de este intervalo de tiempo de un año, tras el luto de Progne por la supuesta muerte de su hermana, en la que Tereo le hace creer, constituye una especie de alivio o descanso en la angustiosa de la narración.

C-D. Delación y venganza.

Filomela, en su encierro y sin lengua, se ve imposibilitada para revelar nada, pero teje su desgracia y se la envía a Procne por medio de una esclava. Al recibirlo, “el dolor le selló la boca” y hace que dedique sus esfuerzos a preparar la venganza.

La noche en que se celebran los festivales de Baco sale Procne vestida de bacante y va a buscar a su hermana, a la que también viste de baca. Se la lleva a palacio y medita la venganza: todo es poco para Tereo.

Viendo que Itis se acerca a su regazo en busca de caricias, exclama: !Quam / es similis patri!; esta frase le hace concebir el único castigo que considera justo para su marido y, venciendo su debilidad maternal, mientras la criatura intuyendo lo que va a pasar, gime: mater, mater…ella le clava la espada y Filomela le corta el cuello.

Despedazado el niño, cocinan un banquete para Tereo que, creyendo que era un rito tradicional de los padres de Progne, devora sus propias entrañas. El padre quiere ver a su hijo.

la madre llena de gozo no se lo muestra y Tereo no entiende la situación hasta que Filomela, enloquecida de placer, le muestra la cabeza del desdichado niño.

Tereo trastornado por el dolor, llora...

E. Metamorfosis.

Al fin, coge la espada y persigue a las hermanas. Por la velocidad con que unas huyen y otro persigue, todos se metamorfosean en pájaros: la una se dirige a las selvas (ruiseñor), la otra a los tejados (golondrina) con las plumas marcadas de sangre, y él se transforma en abubilla: parece un guerrero armado.

Pocos versos dedica el poeta a la metamorfosis de los protagonistas: el lector pasa directamente del estado de ánimo del Tereo perseguidor a la metamorfosis ya consumada.

El geógrafo griego Pausanias (s. II d. C.) considera que la leyenda es lo suficientemente conocida por el lector y así se refiere a ella por encima, sin detenerse en detalles.

Nivel iconológico o iconografía en sentido profundo

Consiste en ahondar sobre el concepto o las ideas que se esconden en los asuntos o temas figurados y si alcance en el contexto cultural.

Es lógica la pérdida de la memoria histórica de este tema y este dios que fue objeto de la más cruel de las venganzas imaginables: devorar a su propio hijo, sin saberlo, como vianda central de un banquete.

Admirar y soportar cuadros como el de aquel banquete de Tereo, la escena más cruel que, acaso, Rubens concibió, es fruto indudable de la tradición mitológica de los tiempos primordiales anteriores a la historia.

Otra vez prima la truculencia sobre la historia, ya que nadie mandó tratar este tema en concreto al pintor flamenco, a quien se le encargaron obras referidas a las Metamorfosis de Ovidio –ya traducidas al castellano en 1580– y que, sin duda, inspiraron a Rubens para hacer lo que se ha llamado "la traducción plástica de mayor empeño conocida".

Esta pintura conserva toda la angustia de la tragedia griega y el horror de las venganzas familiares cuando un honor ultrajado se antepone a toda otra consideración. El adulterio, tan benignamente resuelto en mil ocasiones similares por la mitología clásica, alcanza aquí una severidad únicamente explicada por la de la acción de Tereo de cortar la lengua a su cuñada para que no le delatase.

Pero el visitante enamorado puede ensanchar su pecho, hasta ahora sobrecogido por la ferocidad del tema, al conocer la infinita piedad de los dioses griegos ante las debilidades de sus congéneres: los tres fueron convertidos en pájaros.

Procne se convierte en golondrina (ave migratoria), Filomela en ruiseñor (pájaro con un canto muy melodioso) y Tereo en abubilla, (pájaro insectívoro, que es muy agradable a la vista, pero de olor fétido y canto monótono.

Madrid, 3 de abril de 2011

Zipi Literario Zape



lunes, 7 de febrero de 2011

Filosofía y terror

Literatura gótica

Las historias de fantasmas además de gustarnos nos inquietan; quizás el origen del género se encuentre en Plinio el Joven. Dejó escrita una carta (Libro VII, 27ª) donde da testimonio de un fantasma y se plantea conocer cuál puede ser naturaleza de este tipo de seres sobrenaturales; si existen realmente o son representaciones de la imaginación creadora del hombre.

Plinio comienza su carta de esta manera:


"La falta de ocupaciones a mí me brinda la oportunidad de aprender y a ti la de enseñarme. De esta forma, me gustaría muchísimo saber si crees que los fantasmas existen y tienen forma propia, así como algún tipo de voluntad, o, al contrario, son sombras vacías e irreales que toman imagen por efecto de nuestro propio miedo (...)".

(Plinio. 7, 27, 1 trad. de García Jurado)


Al relatar la historia del fantasma, la carta adopta la estructura de un cuento, con el consiguiente reparto entre tiempos que representan el estado de cosas en el que se plantea la historia (“érase una vez...”) y la consiguiente irrupción de un héroe en escena (“entonces llegó...”). Leamos el principio de la historia:


"Había en Atenas una casa espaciosa y grande, pero tristemente célebre e insalubre. En el silencio de la noche se oía un ruido y, si prestabas atención, primero se escuchaba el estrépito de unas cadenas a lo lejos, y luego ya muy cerca: a continuación aparecía una imagen, un anciano consumido por la flacura y la podredumbre, de larga barba y cabello erizado; grilletes en los pies y cadenas en las manos que agitaba y sacudía. A consecuencia de esto, los que habitaban la casa pasaban en vela tristes y terribles noches a causa del temor; la enfermedad sobrevenía al insomnio y, al aumentar el miedo, la muerte, pues, aun en el espacio que separaba una noche de otra, si bien la imagen desaparecía, quedaba su memoria impresa en los ojos, de manera que el temor se prolongaba aún mas allá de aquello que lo causaba. Así pues, la casa quedó desierta y condenada a la soledad, dejada completamente a merced de aquel monstruo; no obstante se había puesto en venta, por si alguien, no enterado de tamaña calamidad, quisiera comprarla o tomarla en alquiler."

(Plinio. 7, 27, 5-6 trad. de García Jurado)

Así pues, una vez presentado con tanto dramatismo el planteamiento, se entra en el nudo y el desenlace del pequeño drama con la llegada de un filósofo que encarna la luz de la inteligencia:

"Llega a Atenas el filósofo Atenodoro, lee el cartel y una vez enterado del precio, como su baratura era sospechosa, le dan razón de todo lo que pregunta, y esto, lejos de disuadirle, le anima aún más a alquilar la casa. Una vez comienza a anochecer, ordena que se le extienda el lecho en la parte delantera, pide tablillas para escribir, un estilo y una luz; a todos los suyos les aleja enviándoles a la parte interior, y él mismo dispone su ánimo, ojos y mano al ejercicio de la escritura, para que no estuviera su mente desocupada y el miedo diera lugar a ruidos aparentes e irreales. Al principio, como en cualquier parte, tan sólo se percibe el silencio de la noche, pero después la sacudida de un hierro y el movimiento de unas cadenas: el filósofo no levanta los ojos, ni tampoco deja su estilo, sino que pone resueltamente su voluntad por delante de sus oídos. Después se incrementa el ruido, se va aproximando y ya se percibe en la puerta, ya dentro de la habitación. Vuelve la vista y reconoce al espectro que le habían descrito. Éste estaba allí de pie y hacía con el dedo una señal como llamándole. El filósofo, por su parte, le indica con su mano que espere un poco, y de nuevo se pone a trabajar con sus tablillas y estilo, pero el espectro hacía sonar sus cadenas para atraer su atención. Éste vuelve de nuevo la cabeza y ve que hace la misma seña, así que ya sin hacerle esperar coge el candil y le sigue. Iba el espectro con paso lento, como si le pesaran mucho las cadenas; después bajó al patio de la casa, y de repente, desvaneciéndose, abandona a su acompañante. El filósofo recoge hojas y hierbas y las coloca en el lugar donde ha sido abandonado a manera de señal. Al día siguiente acude a los magistrados y les aconseja que ordenen cavar en aquel sitio. Se encuentran huesos insertos en cadenas y enredados, que el cuerpo, putrefacto por efecto del tiempo y de la tierra, había dejado desnudos y descarnados junto a sus grilletes. Reunidos los huesos se entierran a costa del erario público. Después de esto la casa quedó al fin liberada del fantasma, una vez fueron enterrados sus restos convenientemente."

Plinio. 7, 27, 7-11 trad. de García Jurado)

Se trata, pues, del texto que da lugar al gran argumento de las historias de fantasmas: la incomunicación entre vivos y muertos.

Son muchas la películas y series televisivas que hacen uso de un protagonista que rompe con esta barrera para, al fin, poder comprender qué quiere el difunto.

En el texto de Plinio el héroe es un filósofo; luego más tarde el personaje irá cambiando (estudiante, psiquiatra o simple médium).

Las magníficas características narrativas del relato de Plinio harán que éste conozca una intensa relectura con el desarrollo de la literatura fantástica moderna, primeramente en la modalidad que conocemos como “gothic tale”, que nace en la Inglaterra de finales del siglo XVIII a causa de una serie de condiciones sociales e históricas determinadas y que después tendrá una decisiva impronta en la literatura romántica.

Desde 1764, año en el que Horace Walpole[1] publica el que se considera que es el primer relato gótico, El castillo de Otranto[2] hasta 1820, cuando Charles Maturin[3] ponga broche final al género como tal con su Melmoth el errabundo[4], la carta de Plinio se convierte en una pieza literaria que sirve de texto clave para construir los nuevos relatos de fantasmas. De la mano de estos autores, la carta de Plinio el Joven sobre los fantasmas se convierte, anacrónicamente, en el primer relato gótico de la historia literaria.

(GARCÍA JURADO, Frco., Madrid, Universidad Complutense, 29/IX/2009)




[1]. Horatio Walpole, IV conde de Orford, conocido comúnmente como Horace Walpole, (24 de septiembre de 17172 de marzo de 1797), político, escritor e innovador arquitecto británico. Fue primo del marino Horacio Nelson (Lord Nelson). Escribió la célebre novela El castillo de Otranto, y multitud de cartas que ofrecen una imagen muy ilustrativa de la aristocracia de su tiempo, particularmente desde el punto de vista intelectual.

[2] . El castillo de Otranto (The Castle of Otranto en inglés) es una novela escrita por Horace Walpole en 1764. Es considerado el texto inaugural de la literatura de terror gótico, iniciando un género literario que llegó a ser extremadamente popular a finales del siglo XVIII y principios del XIX.

[3] . Charles Robert Maturin, también conocido como C. R. Maturin (Dublín, 1782 - 1824, Dublín) fue un predicador protestante anglo-irlandés (ordenado por la Iglesia de Irlanda), dramaturgo y escritor de novela gótica.

[4]. Melmoth es el personaje romántico por excelencia, fáustico y byroniano, que ha llevado a cabo un pacto con el diablo. Llega a vivir doscientos años y, cansado de su existencia desarraigada, sólo busca a quien traspasarle esa carga de eternidad a cambio de su alma. La descripción de los sufrimientos de los sucesivos personajes prefigura los terrores psicológicos de Edgar Allan Poe.