El sueño de la razón produce monstruos

lunes, 6 de octubre de 2014

La revuelta catalana del XXI


Efemérides del 6 al 7 de octubre de 1934 en Cataluña


"- 6 de octubre, a las ocho de la tarde Companys, presidente de la Generalidad, proclamó el Estado Catalán desde el balcón del Palacio de la Generalidad. La declaración fue la siguiente:
 
“La Cataluña liberal, democrática y republicana (...) llama a todos al cumplimiento del deber y de la obediencia absoluta al Gobierno de la Generalidad, que desde este momento rompe toda relación con las Instituciones Falseadas (...) En esta hora solemne en nombre del pueblo y del Parlamento, el Gobierno que presido asume todas las facultades del poder en Cataluña, proclama el Estado Catalán de la República Federal Española, y, al establecer y fortificar la relación con los dirigentes de la protesta general contra el fascismo, les invita a establecer en Cataluña el Gobierno provisional de la República que hallará en nuestro pueblo catalán el más generoso impulso de fraternidad en el común anhelo de edificar una República Federal libre y magnífica”.
 
- Companys telefonea al general de la IV División Orgánica, Domingo Batet Mestres, para que se someta a sus órdenes.
 
- Éste se pone en contacto con Lerroux, Presidente del Consejo de Ministros de España (12 de septiembre de 1933-9 de octubre de 1933), que le ordena telefónicamente la declaración inmediata del “estado de Guerra” en el territorio de la Región autónoma de Barcelona.
 
 - El Ayuntamiento de Barcelona convoca sesión extraordinaria y acuerda, con el voto favorable de 22 concejales frente a 8, “su firme y decidida adhesión al Presidente y al Gobierno de Cataluña”.
 
- Madrugada del 7 de octubre de 1934, el comandante Fernández Unzúe abre fuego contra la Generalidad y el Ayuntamiento.
 
- En diez minutos, Companys se rinde y telefonea a Batet para comunicarle su rendición.
 
- Batet le exige que lo comunique por radio.
 
- Sobre las 6 de la mañana, las tropas entran en sendos edificios oficiales y detienen a Companys y el resto de Consejeros de la Generalidad, excepto Dencás (consejero de la Gobernación), que consiguió escapar por las alcantarillas.
 - Los detenidos son trasladados al buque Uruguay fondeado en el puerto de Barcelona que se convirtió en prisión provisional de la sublevación.
 - Lerroux interpone una querella criminal contra los consejeros catalanes.
 - Batet asume el mando y cesa a los jefes militares y políticos que colaboraron con el Gobierno de la Generalidad.
   [...]
           (Esther GONZÁLEZ HERNÁNDEZ, profesora de Derecho Constitucional de la URJC, Los sucesos del 6 de octubre de 1934 en Cataluña. Diez horas de rebelión. En http://www.fcjs.urjc.es/departamentos/areas/profesores/descarga/zrxswqusqr/PRECEDENTES%20APLICACION%20ART.%20155%20CE.pdf)

martes, 30 de septiembre de 2014

domingo, 28 de septiembre de 2014

Cataluña hoy mismo...

 
El Roto 
en
El País del día

miércoles, 17 de septiembre de 2014

Mitología y Arte


 Amigos del Museo del Prado
     Prometeo encadenado Pedro Pablo Rubens y Frans Snyders, Philadelphia Museum of Art
                                     

De civitate Dei, de San Agustín, en el Occidente cristiano, aparece por primera vez la idea de la THEOLOGÍA NATURALIS, donde el arzobispo de Hipona, tras atacar la fe en los dioses (cinco primeros libros), expone en el sexto la doctrina cristiana del Dios único, pretendiendo demostrar su concordancia con las ideas de la filosofía griega.
Verner Jaeger (1971), en su Teología de los primeros filósofos griegos, afirmará que la teología cristiana es una doctrina que confirma las verdades del pensamiento precristiano y pone de manifiesto las relaciones positivas entre la nueva religión y la Antigüedad pagana.
Tal vez, y en su desarrollo ya iremos viendo, uno de los objetivos esenciales, si no el principal, de una posible investigación sería mostrar, en la medida de lo posible, uno de los más evidentes empeños artísticos de la Humanidad: la mitología arcaica y clásica griega en tres de sus derivas sustanciales: el arte, la literatura y la filosofía, como fundamentos del pensamiento precristiano, tan solo comparables a la religión cristiana en teología, a la configuración de la Capilla Sixtina en pintura, a la aventura inenarrable del descubrimiento de América por Cristóbal Colón en el arte de la navegación o, en música, a la ópera épica El Anillo del Nibelungo (El oro del Rhin, La Valquiria, Sigfrido y El Ocaso de los Dioses), de R. Wagner, solo por poner algunos ejemplos.
Sería Ludwing Feuerbach (1995), en La esencia del cristianismo, el que persuade a Wagner de que no eran los dioses los que creaban los hombres sino éstos a los dioses, afirmándoles o negándoles todas sus virtudes y defectos.
Siguiendo y persiguiendo estos indicios, nos moveríamos por una parte de las sendas de la tradición arcaica y clásica de los griegos, de la que emergen su mitología, su arte, su filosofía y su literatura, y los infortunios de los hombres en sus relaciones individuales con el Estado y la Comunidad a través de la tragedia griega, lo que implica necesariamente mitología, filosofía, arte...
Jenofonte de Colofón (570 a. C.), presocrático, ya había afirmado "los seres humanos se han creado los dioses a su propia imagen", y Protágoras, "El hombre es la medida de las cosas".
Aquellos filósofos primitivos, quizás por primera vez, dijeron que los mitos no fueran el resultado inequívoco más que de la imaginación creadora humana, configuraciones de los hombres.
La recusación de la trascendencia teológica de Wagner (El anillo del nibelungo) es el resultado de su convicción de que solo el arte da vida y vigencia a unos dioses y a un más allá tan vulnerables, frágiles y confusos como los mismos seres humanos (Vargas Llosa, Mario, 2010).
En la mitología griega, la filosofía, la literatura... se desencadenan las pasiones, las hazañas, los crímenes y, a partir de ese pecado original (Vargas Llosa, Mario, 2010), se precipitará a dioses, semidioses, titanes, gigantes, humanos, padres, consortes y descendientes, griegos y troyanos, en una orgía de violencia que terminará por destruirlos hundiéndolos en el sendero de su exterminación y de su muerte, como sucede en la extinción de la Casa de los Labdácidas o en las desgracias que acaecen en la historia de los Atridas, los descendientes de Atreo, rey de Micenas, linaje maldito por los dioses, nutrido por la sangre de su hermano gemelo Tiestes, cuyo destino estuvo marcado por el asesinato, el parricidio, el infanticidio y el incesto; solo Apolo rompió el ciclo de violencia permitiendo que Orestes, el matricida, fuese juzgado en el tribunal criminal de la ciudad de Atenas, el Areópago.
Incesto, matricidio, parricidio, filicidio... no hay tabú que no sea violado ni excesos (raptos, violaciones, sacrificios, apostasía, bacanales, traiciones, codicias...) que no acontezcan en el panteón pagano griego. Se suceden continuamente las prácticas mágicas y oráculos que fulminan la identidad de los individuos. Muchas veces nos sobrecogen, otras, nos deslumbran al acercarnos a sus líricas o épicas aventuras, en las que participan dioses, héroes y hombres, a menudo macabros y tan feroces y horrendos que serían irresistible sin la belleza de sus textos, como se puede observar en el fatum aciago de Edipo o en la muerte injustificable de Antígona.
Este mundo mítico y mágico, alejado de las experiencias vividas, se transforma en imágenes plásticas y espectáculo dramático, a menudo sacralizado, una realidad otra (Eliade, Mircea, 1991), totalmente diferente o como cosa "totalmente otra" y diferente, lo sagrado, que al manifestarse, se concreta y deja de ser absoluto, como, por ejemplo, la Encarnación del Hijo de Dios, en que Dios mismo se hace historia, Jesucristo, el Hijo del Hombre. Es ahí donde radica el mysterium tremendum, el gran misterio ininteligible de los místicos (Santa Teresa de Jesús o San Juan de la Cruz).
Esa realidad otra, configurada y creada por una imaginación visionaria y por una sensibilidad desbordante y desbordada, plena de desmesura, engendrada por poetas, filósofos, artistas o místicos, tan solo le queda el cauce, mítico y mágico, a veces apocalíptico, del arte, en el que la tragedia se transforma en espectáculo permitiendo que los seres humanos podamos contemplar las verdades ocultas sin vivirlas de verdad, únicamente como fantasías o pesadillas de la imaginación creadora.

                Madrid, 16 de septiembre de 2014
                                                                                 A. T. T.