La añoranza de algo lejano e
inaccesible fue típica de los románticos; algunos también añoran los tiempos
pasados (E. Media), revalorizada tras la Ilustración, y las culturas lejanas de
Oriente y sus misterios. Se sintieron atraídos por la noche, el amanecer, por
viejas ruinas y por lo sobrenatural, es decir, los “lados oscuros” de la
existencia, lo enigmático, lo tétrico y lo misterioso.
El Romanticismo fue, ante todo, un
fenómeno urbano, cuando en Europa florecen muchas ciudades, especialmente en
Alemania, Eran jóvenes, muchos estudiantes, con mentalidad antiburguesa. La
primera generación de románticos viven su juventud hacia 1800; es la primera
insurrección juvenil de Europa. Quieren vivir la vida o soñar para alejarse de
ella. Muchos de ellos murieron jóvenes, a veces a causa de la tuberculosis. Algunos
se suicidaron. Los que llegan a viejos dejan de ser románticos hacia 1830 y
muchos se vuelven muy burgueses y conservadores.
El enamoramiento romántico y la
actitud del amor inaccesible fue introducido por Goethe en su novela epistolar
Los sufrimientos del joven Werther (1772). El joven acaba pegándose un tiro
porque no consigue a la mujer a la que ama. Con ese fin, pone de moda el
suicidio y el libro tuvo que prohibirse en algunos países. Con el Romanticismo
se ponen en marcha fuertes sentimientos.
En arte aparecen las pinturas de
paisajes, bosques misteriosos y naturaleza salvaje envuelta en niebla. De ahí
que uno de los rasgos del romanticismo fue precisamente la añoranza de la
naturaleza y la mística de la misma. Roosseau lanzó el lema: “vuelta a la naturaleza”
que triunfa en el romanticismo. Se reacciona contra el universo mecanicista de
la Ilustración, lo que implica un renacimiento de la antigua conciencia cósmica.
La naturaleza se considera una
unidad y así los románticos conectan con Spinoza, pero también con Plotino y
los filósofos del Renacimiento como Jacob Böhme y Giordano Bruno. Todos ellos
coinciden en la vivencia de un “Yo” divino en la naturaleza. Eran panteístas.
Tanto Descartes como Hume distinguen claramente entre el “yo” y la “realidad
extensa” (el espacio sin cuerpos y sucesión sin sucesos: extensión pura kantiana). También Kant separa tajantemente el “yo”
que conoce y la naturaleza “en sí”.
Caspar David Fiedridh (1770-180), Abadía en el robledal
(Berlín, Staatliche Schlösser und Gärten).
Este
cuadro expresa bien el clima espiritual del romanticismo en sus aspectos de
sentimiento de “pánico” de la naturaleza, gustos por las tonalidades
crepusculares y nocturnas, sentido del misterio,
revalorización de la religión.
revalorización de la religión.
(File:Caspar David Friedrich Eldena Ruin.jpg)
Caspar David Friedrich, Ruinas del Monasterio de Eldena.
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