El Idealismo alemán
Actualmente
se entiende por Idealismo la
filosofía defendida por Johann Gottlieb
Fichte (1762-1814), Friedrich
Wilhelm Joseph von Schelling (1775-1854) y Georg Wilhelm Friedrich Hegel (Stuttgart, 1770
– Berlín,
1831)
y proseguida por otros pensadores como Arthur Schopenhauer (1788-1861) o el filósofo inglés Francis Herbert Bradley (1846-1924),
exponente del idealismo absoluto, un sistema
que concibe el conjunto de la realidad como producto de la mente y no como algo
percibido por los sentidos. Su filosofía deriva directamente de la obra del
filósofo alemán Georg Wilhelm
Friedrich Hegel.
La filosofía de Kant provocó un
extraordinario renacer filosófico en Alemania, y el Idealismo “alemán” consiste en una transformación del pensamiento
de Kant y dentro de un contexto socio-político y cultural marcado por:
a) una
pasión por la historia y por la nación alemana y el concepto de “pueblo” en
coincidencia con los movimientos nacionalistas;
b) un
renacer “espiritual” donde surgen genios tan grandes como Goethe, Kant, Hegel, Beethoven…;
c) una
profunda preocupación religiosa de carácter heterodoxo (mística o panteísmo);
d) una
pasión por el mundo de la Antigüedad greco-latina, explícita en Goethe y en la
mayoría de los románticos;
e) un
interés desmedido por la estética presente en la tradición alemana. Kant ya
había estudiado la categoría de lo “bello”, tan relevante en la cultura griega,
y que Federico Schiller en sus Cartas
sobre la educación estética del hombre llega a decir: “para resolver el
problema político es preciso tomar el camino de lo estético, porque a la
libertad se llega por la belleza”;
f)
la inspiración de los poetas en los filósofos, de
manera que el ansia por lo infinito, la fusión con la Naturaleza (Schopenhauer),
la identificación de la filosofía, poesía y religión, y la fuerza creativa del
hombre son temas que aparecen en el romanticismo de Hölderlin (+1843), Schlegel
(+1829) y Novalis (+1853) cuyas fuentes se hallan en el idealismo de Fichte y Schelling.
g) el
carácter predominantemente teórico del movimiento idealista que no lleva a
revolución social o política alguna. Se ha dicho que la Reforma enseñó a los alemanes a considerar la libertad como una
libertad “interior” compatible con la servidumbre interior. Hegel escribió que
si en Francia los hombres pasan directamente de las ideas a los actos, en
Alemania todo queda en el desarrollo teórico.
Sea como fuere, la “libertad” es la
gran palabra de la época. Así, en 1785, Friedrich von Schiller compuso su más
que famosa oda A la alegría (An die Freude): la libertad, que hace a
todos hermanos, es don celestial, de “más allá de las estrellas”. En 1793,
aparece el Himno a la libertad; toda
esta época se encierra en la palabra “libertad”, hasta el punto que Hegel glosa
la oda de Schiller en su célebre Fenomenología
del espíritu (1807) y Beethoven la
utiliza para la su Novena Sinfonía
(1824).
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