El sueño de la razón produce monstruos

miércoles, 25 de abril de 2012

Freud y la homosexualidad (II)


Uno de los aspectos más destacados de la ingente obra del analista vienés Sigmund Freud es la moderna y revolucionaria concepción que desarrolló sobre uno de los lados más complejos de la personalidad humana: la homosexualidad y el incomprensible y agresivo comportamiento social e institucional  que se generaba en torno a los homosexuales, y que aún se manifiesta, no nos engañemos, a pesar de que filmes como Brokeback mountain, del director Ang Lee, se transformen en auténticos fenómenos de masas y a pesar de que las legislaciones de algunos países hayan recogido el matrimonio entre personas del mismo sexo o regulado, en otros, las parejas de hecho, aunque no sin resistencias por parte de los sectores más retrógrados de la sociedad.
            Freud, en su lucha por la modernidad, cambió el término ominoso de inversión (en Tres ensayos de teoría sexual (1905) mantenía aún el término inversión, pero poco después en su obra Un recuerdo infantil de Leonardo da Vinci (1910) lo rechaza y lo sustituye por homosexualidad) por el de homosexualidad y se mostró beligerante con toda forma de diferenciación y discriminación rechazando separar a los homosexuales, como grupo específico, de los otros seres humanos. Poco después aportará una definición canónica de homosexualidad donde quedan rechazadas todas las tesis sexológicas sobre el estado intermedio, el tercer sexo o el alma femenina en un cuerpo de hombre. Según el Edipo y el inconsciente, la homosexualidad, como consecuencia de la bisexualidad humana, existe en estado latente en todos los heterosexuales. Cuando se convierte en una elección de objeto exclusiva, tiene por origen en la mujer una fijación infantil a la madre y una aversión hacia el padre; en el hombre, sobrevive después de la pubertad, si en la infancia se crea un vínculo intenso entre el hijo y la madre, ya que entonces en lugar de renunciar a la madre, el niño se identifica con ella, se transforma en ella y busca objetos capaces de reemplazar su yo, a los que pueda amar como habría sido amado por la madre.
En una carta fechada el 9 de abril de 1935, dirigida a una madre norteamericana con un hijo homosexual, escribe: La homosexualidad no es evidentemente una ventaja, pero no hay nada en ella de lo que uno deba avergonzarse; no es un vicio, ni un envilecimiento, y no se la podría calificar de enfermedad; nosotros la consideramos una variación de la función sexual. Muchos individuos sumamente respetables, de los tiempos antiguos y modernos, han sido homosexuales, y entre ellos encontramos algunos de los más grandes hombres (Platón, Miguel Ángel, Leonardo da Vinci, etc). Es una gran injusticia perseguir la homosexualidad como un crimen, y es también una crueldad [...]”. Añadía que era inútil pretender transformar un homosexual en heterosexual cuando la homosexualidad está plenamente instalada en su personalidad; el psicoanálisis jamás debería realizarse con el objeto de “curarle”, pues el homosexual no está enfermo. Solo algunas veces era posible despejar el camino hacia el otro sexo y era entonces cuando el paciente sometido al psicoanálisis se convertía en bisexual.
La teoría de una homosexualidad innata hizo que bastantes científicos y juristas condenaran las legislaciones represivas de Europa. La psiquiatría del siglo XX considera la homosexualidad como inversión sexual, una anomalía psíquica, un trastorno de la personalidad que podía desembocar en psicosis y, con frecuencia, en suicidio. Hasta que no llegan los trabajos de Michel Foucault y John Boswel y los movimientos de liberación sexual allá por los años 1970, no empieza a verse como una práctica sexual de pleno derecho constituyendo una componente de la sexualidad humana que deriva en variados comportamientos. Freud ya había señalado el camino al derivar la homosexualidad de la bisexualidad, siendo una elección inconsciente ligada a la renegación, a la castración y al Edipo. En 1974 la American Psychiatric Association (APA) elimina la homosexualidad de las enfermedades mentales por referéndum, lo que provocó un gran escándalo, no menor que cuando el Tribunal Supremo de Massachusett declara en sentencia que el matrimonio entre individuos del mismo sexo estaba reconocido en la Constitución del Estado o cuando el Consejo de Ministros de España aprueba (el 1 de octubre de 2004) el proyecto de ley que reconoce el derecho al matrimonio de las personas del mismo sexo que quieran contraerlo  con el argumento de que la libertad de todos, no de la mayoría, es el objetivo último del Estado de derecho y, especialmente, el reconocimiento de los derechos fundamentales constitucionalmente vigentes.

Aclaración:
                Michel Foucault (1926-1984), filósofo francés que intentó mostrar que las ideas básicas que la gente considera verdades permanentes sobre la naturaleza humana y la sociedad cambian a lo largo de la historia. Sus estudios pusieron en tela de juicio la influencia del filósofo político alemán Karl Marx y del psicoanalista austriaco Sigmund Freud. Foucault aportó nuevos conceptos que desafiaron las convicciones de la gente sobre la cárcel, la policía, la seguridad, el cuidado de los enfermos mentales, los derechos de los homosexuales y el bienestar.
Los últimos tres libros de Foucault —Historia de la sexualidad, Volumen I: Introducción (1976), El uso del placer (1984) y La preocupación de sí mismo (1984)— son parte de una truncada historia de la sexualidad. En estos libros, Foucault rastrea las etapas por las que la gente ha llegado a comprenderse a sí misma en las sociedades occidentales como seres sexuales, y relaciona el concepto sexual que cada uno tiene de sí mismo con la vida moral y ética del individuo. (Encarta 2006).


                Boswell, John es autor de Las bodas de la semejanza y Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad.  Cuando la Universidad de Chicago publicó en Norteamérica en el año 1980 Cristianismo, tolerancia social y homosexualidad, hubo una conmoción pública. Un profesor universitario, historiador prestigioso, católico y homosexual, John Boswell, había pasado varios años estudiando documentos de la Antigüedad y de la Edad Media en relación con la homosexualidad, con el objetivo de encontrar el comienzo y las causas de la homofobia eclesial. Pero descubrió mucho más de lo que esperaba, porque los resultados de su investigación fueron espectaculares: la homofobia de las iglesias cristianas no remonta a los orígenes del Cristianismo, sino que empezó a partir del siglo XII, en relación con las graves crisis del final de la Baja Edad Media: al mismo tiempo que se extendían por Europa la peste, la despoblación de las ciudades, el abandono de los cultivos, la miseria y el hambre, una ola creciente de intransigencia inundaba a las masas europeas; todas las minorías pagaron con sufrimientos incontables: judíos, "herejes", infieles... y homosexuales.  (Rafael V.S. Rivera, www.cristianshomosexual.org).

domingo, 22 de abril de 2012

Sigmund Freud: modernidad y vigencia actual (I)


“La cuestión fatal de la especie humana paréceme que es la de determinar si el proceso cultural que se ha operado en ella conseguirá o no dominar – y hasta qué punto – los trastornos de la vida comunal causados por…la agresión y la autodestrucción. A este respecto, la fase por la que estamos pasando en este momento quizá merece especial interés. Los hombres han llevado su capacidad de someter las fuerzas de la naturaleza a un extremo tal, que si las usasen ahora podrían muy fácil exterminarse los unos a los otros hasta no quedar ninguno. No lo ignoran, y de ahí brota gran parte de su actual inquietud, de su abatimiento, de su ánimo aprehensivo”.

(Sigmund Freud, El malestar en la cultura, 1930)

             Nació el 6 de mayo de 1856 en Freiberg (Pribor), en la parte noroeste de la Moravia integrada al Imperio Austro-Hungaro, cuya población checa hablaba oficialmente el alemán. Allí se había instado su padre con su primera esposa en 1848. Hijo de Amalia Freud u Jacob Freud, recibió como nombre de pila Schlomo (Salomón) Sigismund. En agosto de 1859 la familia se trasladó de Frieberg a Leipzing y poco más tarde a Viena (1860); sus hermanastros Emanuel y Philipp emigran ese mismo año a Manchester (Gran Bretaña), hijos del primer matrimonio de su padre.

        Schlomo Sigmund Freud, gran teórico del psicoanálisis, descubridor de las propiedades analgésicas y anestésicas de la cocaína, discípulo en Francia de J.M. Charcot, cuyos estudios sobre la aplicación de la  hipnosis y la sugestión en el tratamiento de la histeria ejercen una influencia decisiva, definidor del concepto de  inconsciente y, sobre todo, el primero y más perspicaz y penetrativo observador de la importancia de la sexualidad infantil y de las causas sexuales de la histeria, no sin gran escándalo en los círculos académicos y científicos vieneses fue neurólogo, psiquiatra y terapeuta de reconocido prestigio internacional. La interpretación de los sueños (1900) marca el nacimiento del psicoanálisis y establece el método de interpretación de las asociaciones libres para desvelar el contenido de los sueños.

             En Tres ensayos  sobre la teoría sexual (1905) percibió que los trastornos neuróticos son manifestaciones de experiencias traumáticas olvidadas, Relegadas al inconsciente del  individuo por un mecanismo de defensa, vividas en la infancia y relacionadas con la represión del principio de placer y con el desarrollo del complejo de Edipo. Con Freud y sus revolucionarias intuiciones, el saber psicológico, hasta entonces centrado únicamente en los fenómenos mentales conscientes, agranda sus horizontes al tomar también como objeto de estudio el insconciente y su universo inagotable de pulsiones instintivas, de los actos  fallidos y de los síntomas psicopatológicos  que aparecen en la personalidad y en la conducta de los hombres.

             En 1910, en Nuremberg, Freud crea junto con Sandor Ferenczi la Internationale Psychoanalytische Vereinigung (IPV). Anteriormente, en 1902, con Alfred Adler, Wichelm Stekel, Max Kahane (1866-1923) y Rudolf Reitler (1865-1917), fundó la Sociedad Psicológica de los Miércoles, primer círculo de la historia del freudismo. Otras personalidades del mundo vienés se unieron al círculo. En esas reuniones le surgió la idea de una posible aplicación de psicoanálisis a todos los ámbitos del saber: la literatura, la antropología, la historia, etc. Freud defendió la idea del psicoanálisis aplicado y publica una fantasía literaria titulada El delirio y los sueños en la “Gradiva” de Jensen (1907). Entre 1907 y 1908, el círculo de sus primeros discípulos se fue ampliando con la adhesión al psicoanálisis de nuevos miembros.

En 1933, se abandona el acrónimo alemán y aparece la International Psychoanalytical Association (IPA). Ha sido entre 1907 y 1908, cuando el círculo de sus primeros discípulos se fue ampliando con la adhesión al psicoanálisis de nuevos miembros, la mayoría de los cuales disentirán de sus análisis y crearan las distintas corrientes freudianas modernas: el Kleinismo, la Ego Psychology, la Self Psychology, el Lacanismo, el Annafreudismo, los Independientes... Durante los primeros veinticinco años del siglo XX la doctrina de Freud se implantó en Gran Bretaña, Alemania, la Costa Este de EE.UU. Posteriormente en Más allá del principio del placer (1920), Freud introdujo los  conceptos de pulsión de vida, que tiende a la conservación y  creación de vida, y pulsión de muerte, instinto que impulsa a los organismos vivos hacia el estado primitivo del que surgieron; para simbolizar esas pulsiones, actualiza dos grandes figuras de la mitología griega: Eros y Tánatos.

            Sobre Eros
                   Dios del Amor. Según la tradición era hijo de Zeus y de Afrodita. Los poetas presentaban a Eros como un bello efebo, con los ojos vendados, siendo sus armas las flechas que lanza, las cuales lleva en un carcaj de oro. Acompaña a Afrodita, y su cortejo está formado por Joco, Potos, Himeros, Dioniso, Tiqué, Pito, las Gracias y las Musas Triunfaba doquiera había seres, en la tierra, en el cielo, en el océano, y en los mismos infiernos. Los dioses estaban también expuestos a sus flechas como los simples mortales, y se valía de múltiples estratagemas y de imprevistos caminos para herir a sus víctimas con las flechas de la pasión. Más modernamente era representado como un niño desnudo, con alas y empuñando el arco. Una figura poco parecida con el Eros tradicional se la dio la mitología romana bajo el nombre de Cupido al cual representaban, primero, como un niño en la pubertad, y más tarde como un infante de tres a cuatro años.  (“Dioses y héroes mitológicos”  en  Dioses, Mitos y Leyendas [CD], 1998).

       Sobre Thánatos
                  Thánatos (en griego antiguo Θάνατος Thánatos, ‘muerte’) era la personificación de la muerte no violenta. Su toque era suave, como el de su hermano gemelo Hipnos, el sueño. La muerte violenta la representaban sus hermanas amantes de la sangre, las Keres, asiduas al campo de batalla. Su equivalente en la mitología romana era Mors.
                   Thánatos era un ser de una oscuridad escalofriante simbolizado por un joven alado con una tea encendida en la mano que se le apaga o se le cae. Homero y Hesíodo le hacían hijo de Nix, la noche, y gemelo de Hipnos, insinuando que ambos hermanos discutían cada noche quién se llevaría a cada hombre; el Sueño anulaba cada noche a los mortales tratando de imitar a su hermano mayor. Desempeña un papel pequeño en los mitos, pues quedó muy a la sombra de Hades, el reino de los muertos. Thánatos actuaba cumpliendo el destino que las Moiras dictaban para cada mortal.          
       Freud nombra “Thánatos” (que en griego significa “muerte”) a los impulsos de muerte, impulsos que pugnan por retornar a la materia inorgánica. Por su parte, Fromm denomina “necrófila” (que significa “amor a la muerte”) a la concepción que adoptan opresores y oprimidos. Considero que cuando Fromm evoca a la concepción necrófila también se está refiriendo a los impulsos de muerte de los que habla Freud, impulsos opuestos al Eros (impulsos de vida): Thánatos y Eros, impulsos de muerte e impulsos de vida.
Entonces, relacionando estas teorías podemos decir que la implantación de esta concepción necrófila del hombre no es más que el intento de dirigirlos a una concepción thanática de autodestrucción (divide y vencerás es el dicho). Implantar esta concepción thanática en los inconscientes de los oprimidos no tiene otro fin más que llevarlos a su propia autodestrucción, en donde los oprimidos se convencen de su incapacidad y por ende abandonan la lucha (si es que la empezaron siquiera).


          En la década de 1920, Freud publicó varias obras fundamentales, a través de las cuales definió su segunda tópica y reestructura totalmente su teoría del inconsciente y del dualismo pulsional: Tótem y Tabú (1912), Mas allá del principio del placer (1920), Psicología de masas y análisis del yo (1921), El yo y el ello (1923) y El malestar de la cultura (1930); en ellas propugna una nueva teoría de la personalidad, estructurada en tres estancias: el ello, el yo y el superyó, relacionadas con el mundo de la realidad, de los instintos y las normas morales respectivamente. El crecimiento y desarrollo de la personalidad se vincula a la evolución del pensamiento infantil, que se configura por el principio del placer y por el de realidad. También aplicó sus descubrimientos sobre el psiquismo humano al estudio de los fenómenos  socioculturales. Prohibidas sus obras por el nazismo, en 1938, al producirse la anexión de Austria al III Reich, el padre del psicoanálisis abandonó Viena y se trasladó a Londres, gracias al diplomático norteamericano William Bullit y a un rescate considerable pagado por Marie Boanaparte que liberó a Freud de la sangrienta GESTAPO. Poco antes de su muerte, publicó Moisés y el  monoteísmo (1939). El 21 de septiembre de 1939, Max Schuz, médico y psicoanalista norteamericano, nacido en Polonia, hijo de una familia de la burguesía judía, estudió en Viena,  se convirtió en médico personal de Marie Boanaparte y de Freud por mediación de aquella, acompañó a Sigmund Freud a lo largo de su prolongada enfermedad y le prometió que no le abandonaría cuando llegara el momento, le aplicó, con el consentimiento de su hija Anna Freud, tres inyecciones espaciadas de morfina. El 23 de septiembre, a las tres de la madrugada, después de dos días de coma, el anciano moría apaciblemente.

Julio Verne, la literatura y los avances científicos y técnicos


       Julio Verne nace en 1828 y muere en 1905. Su vida cruza los últimos años de la Restauración borbónica (1815-1830) con Carlos X, la monarquía burguesa de Luis Felipe (1830-1848), la revolución del 1848 y la Segunda República (1848-1851), el Segundo Imperio de Napoleón III (1851-1870), la guerra franco-prusiana y la Comuna (1871) y una buena parte de la Tercera República, desde Thiers hasta Loubet, bajo cuya presidencia un socialista, Millerand, entra en el gobierno por vez primera en la historia.
       Desde el punto de vista literario, cuando nace Julio Verne, el Romanticismo triunfa de forma rotunda. En 1830, Víctor Hugo estrena la obra teatral Hernani. Stendhal y Honoré de Balzac publicarán sus grandes obras durante los primeros años de la vida de Verne. La novela popular o folletinesca de Eugène Sue y otros es ávidamente consumida por el público. Alexandre Dumas padre es el autor de moda y todo el mundo lee sus novelas históricas; de su mano, estando en París Julio Verne, entra en el "Club de los once sin mujeres" consolidándose los intereses literarios del creador del Nautilus. Al comenzar la segunda mitad del XIX, años en que se inicia tímidamente su carrera literaria, el Romanticismo decae y el Realismo nace. Gustave Flaubert, Guy de Maupassant y los hermanos Goncourt serán algunos de los representantes de esta escuela que tendrá su prolongación en el Naturalismo, siendo Emile Zola el patriarca de este estilo literario.
       Por otro lado, el desarrollo técnico y científico desplazará bruscamente los viejos modos de explicar y comprender la vida, el Universo y los fenómenos sociales. El conocimiento se aparta de la especulación metafísica para vincularse a la investigación experimental y el método científico -analizar, comprender, deducir- será la herramienta clave para la nueva concepción del mundo.
       Una rápida e incompleta enunciación de inventos y descubrimientos técnicos dará idea de la marcha del progreso en esos años: telégrafo (1837); caucho vulcanizado (1839); convertidor siderúrgico Bessemer (1855); máquina de coser (1857); primer cable submarino entre Europa y América (1858); horadación del primer pozo petrolífero, en Pennsylvania (1859); fotoimpresión, celuloide y descubrimiento de la asepsia quirúrgica (1867); canal de Suez (1869); dinamo (1871); teléfono (1876); fonógrafo (1877); explotación de la energía hidroeléctrica y desfoforilización del hierro (1878); bombilla y tranvía eléctricos (1879); cosechadoras mecánicas (1880); transporte de la energía eléctrica (1881); turbina de vapor (1884); primera travesía del Atlántico por un petrolero y vacuna antirrábica (1885); electrólisis (1887); alternador y transformador eléctricos y motor de gasolina (1888); primer vuelo de avión de Ader y primer neumático para ruedas (1890); rayos X, radiofonía y cinematógrafo (1895); dirigibles (1896); ultramicroscopio (1903).
       Los avances de la ciencia durante ese mismo periodo podrían esquematizarse así: síntesis por vez primera de un cuerpo orgánico: la urea (1828); descubrimiento por Faraday de la introducción electromagnética (1831); primer principio de la termodinámica enunciado Mayer (1841); descubrimiento, por cálculos matemáticos, de Neptuno, por Le Verrier (1846); segundo principio de la termodinámica por Clausius (1850); el evolucionismo con el Origen de las especies, de Darwin (1859); el análisis espectral de Kirchhof y Bunsen, que imprime un impulso gigantesco a la astronomía y a la astrofísica (1860); experimentos de Pasteur que destruyen las teorías de la generación espontánea, la Introducción a la medicina experimental, de Claude Bernard, y leyes de la herencia de Mendel (1861-1865 y 1866 respectivamente); El Capital, de Marx (1867); ley periódica de los elementos, de Mendeleiev (1869); El origen del hombre, de Darwin (1871); descubrimiento de los bacilos de la tuberculosis, por Koch, y del tifus, por Gaffaky (1882 y 1884); ondas hertzianas (1888); descubrimiento del radio, por los Curie (1897); teorías de los quanta de Planck (1899); radioactividad de Rutherford (1902); teoría de la relatividad restringida de Einstein (1905).
       En la obra de Verne se refleja una evolución que va desde un optimismo ingenuo en el progreso científico y una fe ciega en el poder omnímodo y benéfico de la ciencia a una visión de la misma desencantada y sombría.
            Los periódicos abren generosamente sus páginas a la divulgación científica, y los libros de vulgarización conocen grandes éxitos editoriales, tanto mayores cuanto que presentan a la ciencia bajo un aura casi mágica. Julio Verne leerá insaciablemente estos textos de divulgación científica y técnica. La ciencia le atraerá profundamente, y hasta ese momento nadie ha escrito novelas científicas. Es un camino nuevo que requiere un nuevo concepto literario y unos profundos conocimientos, amén de un inmenso fichero. La tarea será lenta, laboriosa y a veces ingrata. Pero en la mente de Julio Verne aparece claro el camino a seguir: será el pionero de la novela científica.

Psicología para tontos: ANSIEDAD / DEPRESIÓN (II)


ANSIEDAD Y DEPRESIÓN

Semejanzas y diferencias

 Afectividad: EMOCIONES, SENTIMIENTOS, PASIONES> la ansiedad y la depresión son las dos formas más frecuentes de experimentar las tres formas de la afectividad.
SENTIMIENTOS: en ellos se manifiesta todo lo que no es intelectual; son un estado subjetivo (la experiencia básica está dentro del sujeto, por ahí desfilan vivencias, sensaciones, imágenes, recuerdos, etc.) difuso que tiene siempre una tonalidad positiva o negativa (no hay sentimientos neutros).
EMOCIÓN: es una vivencia de agitación más breve y recortada, pero súbita, que se acompaña siempre de síntomas físicos (ansiedad, pánico, terror, desesperación, dolor agudo...). Se producen de forma brusca, perturbando al sujeto.

PASIONES: experiencias internas tan intensas como las emociones, pero de una duración similar a la de los sentimientos. “La pasión nubla la razón”.

SÍNTOMAS DEPRESIVOS Y ANSIOSOS


Depresión
(trastorno depresivo mayor)
Ansiedad
(Trastorno por ansiedad)

*Descenso del estado de ánimo (tristeza, apatía, perdida de interés...

*Inhibición, excitación

*Poco apetito o pérdida de peso

*Trastornos del ritmo del sueño
(Insomnio o hipersomnia)

*Algún delirio depresivo:
-aprensión o hipocondría
-sentimiento de ruina
-sentimiento de culpa o condenación

*Trastorno en la esfera de la memoria (disminuida), pensamiento (ideas repetitivas de muerte y/o suicidio), disminución de capacidades, dificultad para concentrarse, estar distraído, absorto, como ensimismado, etc.

*Fatiga, cansancio enorme

*Quejas somáticas: dolor de cabeza, molestias de estómago, vértigos, síntomas cardiovasculares y respiratorios, etc.

*Pérdida de interés por las actividades habituales.

*Disminución o ausencia de la motivación sexual.


*Inquietud interior (desasosiego, inseguridad, presentimiento de la nada, temores difusos, anticipación de lo peor, ...).
*Tensión motora (temblores, dolores musculares, espasmos, incapacidad para relajarse, tics, rostro constreñido).

*Estado de alerta (hipervigilancia).

*Expectación negativa (preocupaciones, miedos, anticipación de desgracias para uno mismo o para los demás).

*Irritabilidad, impaciencia, irascibilidad, estado de alteración.

*Temor a la muerte, temor a la locura, temor a perder el control, temor a suicidarse (todos en el ataque de pánico).

*Quejas somáticas: palpitaciones, taquicardia, hipertensión, opresión precordial, sequedad de boca, hipersudoración, dificultad respiratoria, aerofagia, dificultad respiratoria, pellizco gástrico, escalofríos, oleadas de calor y de frío, manos sudorosas, sensación de mareo o vértigo, micciones frecuentes.
Se añade, si la actividad neurofisiológica es excesiva:
Insomnio, pesadillas, bulimia... Disminución de la tendencia sexual.

Se puede dar una zona de confluencia de la depresión y la ansiedad. Hay que distinguir:

  1. ANGUSTIA: tiene siempre unas manifestaciones somáticas más marcadas y produce una reacción asténica, de paralización, bloqueo o inhibición; sus síntomas somáticos se expresan en la zona precordial y en las zonas gástricas. La angustia se registra más en el hombre elemental, primario con escasa profundidad psicológica.

2. ANSIEDAD se desarrolla en un nivel psicológico fundamentalmente. Se ha dicho que la ansiedad es la experiencia de la libertad o de las posibilidades del ser humano. Provoca una reacción esténica, de sobresalto, de incitación a la huida, de participación activa en esa impresión de miedos difuminados y etéreos; hay un cierto desafío, que es una mezcla de agitación, preocupación, puesta en marcha, actividad, tendencia a escaparse, a evadirse o a correr; en una palabra: impresión subjetiva de no estarse quieto. Hay unos síntomas preferentes: sensación de falta de aire y dificultad para respirar; “Es como si el aire no llegara”; el tiempo interior va más acelerado: los hechos se viven con más rapidez, todo tiene una cierta velocidad, una mezcla de agobio y aglomeración de acontecimientos; todo parece que se precipita y se mueve alocadamente. Al mismo tiempo, hay una cierta anticipación de lo peor: malos presagios, vaticinios negativos de algo que sobreviene, algo grave va a suceder, y todo en una atmósfera indefinida, vaga, inconcreta, abstracta, poco clara. Todo es impresión futura, augurio, vaticinio, anuncio inquietante, sospecha temerosa y desventurada.

            La ansiedad aflora en sujetos con capacidad psicológica de introspección, de autoanálisis, de meterse en los laberintos de la afectividad y rastrear sus sentimientos y emociones.
 La sociedad occidental ha sido históricamente más ansiógena, más creativa que la oriental.

sábado, 21 de abril de 2012

Psicología para tontos: ESTRÉS / ANSIEDAD (I)


      EL ESTRÉS

            Es la respuesta del organismo a un estado de tensión excesiva y permanente que se prolonga más allá de las propias fuerzas.         
            Se manifiesta: en lo físico (lo sitúa al borde del agotamiento, al sobreesfuerzo constante, tensión emocional constante y/o intelectual, un ritmo de vida vertiginoso; consecuencia: una hiperactividad incontenible, imparable... Se produce una reacción de ALARMA: descargas masivas de adrenalina, excitación cardíaca, molestias gastrointestinales, etc; de ahí se pasa a la fase de RESISTENCIA, y luego, fase de AGOTAMIENTO), lo psicológico y en la conducta.
            SÍNTOMAS FÍSICOS
Taquicardia, aumento de la tensión arterial, hipersudoración, temblores, excitación general, insomnio, sequedad de boca.
            SÍNTOMAS PSÍQUICOS
Inquietud, desasosiego, miedo difuso, disminución de la vigilancia, desordenación del pensamiento, disminución rendimiento intelectual, desorientación espacio-temporal, atención dispersa.
SÍNTOMAS DE CONDUCTA
Imposibilidad para relajarse, perplejidad, situaciones de guardia-alerta, tensión muscular facial y mandibular, caminatas sin rumbo (ir-venir), frecuentes bloqueos, irritabilidad, excitación, respuestas desproporcionadas a estímulos externos.
Secuelas: úlcera de estómago, infarto, angina de pecho, disnea respiratoria emocional (dificultad para respirar, sensación de falta de aire); comunicación y cambio negativo de la personalidad (para sí mismo y en relación con los demás: crisis conyugal y distanciamiento de los hijos; intento de suicidio con tranquilizantes).
Procesamiento de la información: el cerebro ordena y sistematiza las percepciones, memoria, pensamientos, juicios, aprendizaje, soluciones de problemas... Su análisis ayuda a comprender la conducta humana.
 El cortex es la corteza cerebral, el sistema límbico, estructura intermedia del cerebro o cerebro emocional, que es un conjunto de fibras que enlaza el cerebro intermedio con la corteza cerebral; ahí actúan los medicamentos; es ahí donde residen las emociones y los sentimientos; los cambios psicológicos periféricos generan los síntomas físicos de ANSIEDAD: taquicardia, hipersudoración, temblores, dificultad respiratoria, náuseas y/o vómitos... La información verbal expresa la vivencia de la ansiedad: temor a perder el control, temor a la muerte, a la locura, ganas de huir, de marcharse, sensación de vacío interior, etc.

ANSIEDAD

Positiva: estado de ánimo presidido por el interés, la curiosidad, el afán de conocer y ahondar en tantas cosas atractivas y sugerentes como tiene la vida. “Tener inquietudes” o aspiración de saber, anhelo de conocer>formación intelectual y cultural seria; da un hombre más sólido, con una categoría superior, frente al hombre narcotizado, vulgar, sumido en los tópicos y lugares comunes, sin interés por nada. Se trata de la entronización del aburrimiento, vida casi vegetativa.
Dos tipos de aburrimiento: reactivo (se produce como consecuencia de algo: Ej.: me aburre este libro, esta conversación, ...); existencial (la vida se vacía de contenido, se hace soporífera, sosa, etc. todo es presente, sin dimensión futura; se trata de una inundación de hastío, que se parece mucho a la ansiedad. Ese sentimiento de vacío y neutralidad frente a cuanto rodea al sujeto se hace soporífero y plomizo y atroz. No hay nada, todo está inmerso en una especial ausencia, cargante, insoportable, atroz; la vida se hace volátil. Es la experiencia de los existencialistas. En el aburrimiento el tiempo se va parando hasta detenerse; se observa matemáticamente el discurrir infinitesimal de los minutos. Y esto es terrible; es tan doloroso que se parece a la ansiedad, aunque con matices diferentes; solo cabe dormir, refugiarse en el sueño.
De la ansiedad se pasa al aburrimiento y de éste a la melancolía: este paisaje sentimental es siempre pesar interior, cansancio de la vida, decepción, excursión hacia atrás y cierre del futuro; el hombre se desmorona por dentro y siente que no tiene fuerzas para nada. En la melancolía hay un mucho de aburrimiento y un poco de ansiedad. Se deriva de ambas.

TRAVESÍA DE LA ANSIEDAD (nos lleva a la nada)

            Aburrimiento (cabalga entre la ansiedad y la melancolía)

            Melancolía  (nos traslada al pasado y nos cierra el porvenir)

            Desesperación  (hay todavía lucha,  intento de combatir lo inevitable)

            Desesperanza (es más grave; en este horno se queman las últimas ilusiones, volatilizándose todo lo que de alguna manera sostiene la vida. Estamos ante las puertas del suicidio.)

            Ideas y/o tendencias suicidas

Ansiedad negativa

1º. Que su duración sea excesiva
2º. Que tenga una gran intensidad
3º. Que sea paralizante, con bloqueos intermitentes

Trastorno de afectividad que requiere un tipo de tratamiento.

Bibliografía:

Rojas, Enrique: La ansiedad. Cómo diagnosticar y superar el estrés, las fobias y las obsesiones. 6ª. Edición. Madrid. Temas de hoy, 1991.