El sueño de la razón produce monstruos

domingo, 22 de abril de 2012

Sigmund Freud: modernidad y vigencia actual (I)


“La cuestión fatal de la especie humana paréceme que es la de determinar si el proceso cultural que se ha operado en ella conseguirá o no dominar – y hasta qué punto – los trastornos de la vida comunal causados por…la agresión y la autodestrucción. A este respecto, la fase por la que estamos pasando en este momento quizá merece especial interés. Los hombres han llevado su capacidad de someter las fuerzas de la naturaleza a un extremo tal, que si las usasen ahora podrían muy fácil exterminarse los unos a los otros hasta no quedar ninguno. No lo ignoran, y de ahí brota gran parte de su actual inquietud, de su abatimiento, de su ánimo aprehensivo”.

(Sigmund Freud, El malestar en la cultura, 1930)

             Nació el 6 de mayo de 1856 en Freiberg (Pribor), en la parte noroeste de la Moravia integrada al Imperio Austro-Hungaro, cuya población checa hablaba oficialmente el alemán. Allí se había instado su padre con su primera esposa en 1848. Hijo de Amalia Freud u Jacob Freud, recibió como nombre de pila Schlomo (Salomón) Sigismund. En agosto de 1859 la familia se trasladó de Frieberg a Leipzing y poco más tarde a Viena (1860); sus hermanastros Emanuel y Philipp emigran ese mismo año a Manchester (Gran Bretaña), hijos del primer matrimonio de su padre.

        Schlomo Sigmund Freud, gran teórico del psicoanálisis, descubridor de las propiedades analgésicas y anestésicas de la cocaína, discípulo en Francia de J.M. Charcot, cuyos estudios sobre la aplicación de la  hipnosis y la sugestión en el tratamiento de la histeria ejercen una influencia decisiva, definidor del concepto de  inconsciente y, sobre todo, el primero y más perspicaz y penetrativo observador de la importancia de la sexualidad infantil y de las causas sexuales de la histeria, no sin gran escándalo en los círculos académicos y científicos vieneses fue neurólogo, psiquiatra y terapeuta de reconocido prestigio internacional. La interpretación de los sueños (1900) marca el nacimiento del psicoanálisis y establece el método de interpretación de las asociaciones libres para desvelar el contenido de los sueños.

             En Tres ensayos  sobre la teoría sexual (1905) percibió que los trastornos neuróticos son manifestaciones de experiencias traumáticas olvidadas, Relegadas al inconsciente del  individuo por un mecanismo de defensa, vividas en la infancia y relacionadas con la represión del principio de placer y con el desarrollo del complejo de Edipo. Con Freud y sus revolucionarias intuiciones, el saber psicológico, hasta entonces centrado únicamente en los fenómenos mentales conscientes, agranda sus horizontes al tomar también como objeto de estudio el insconciente y su universo inagotable de pulsiones instintivas, de los actos  fallidos y de los síntomas psicopatológicos  que aparecen en la personalidad y en la conducta de los hombres.

             En 1910, en Nuremberg, Freud crea junto con Sandor Ferenczi la Internationale Psychoanalytische Vereinigung (IPV). Anteriormente, en 1902, con Alfred Adler, Wichelm Stekel, Max Kahane (1866-1923) y Rudolf Reitler (1865-1917), fundó la Sociedad Psicológica de los Miércoles, primer círculo de la historia del freudismo. Otras personalidades del mundo vienés se unieron al círculo. En esas reuniones le surgió la idea de una posible aplicación de psicoanálisis a todos los ámbitos del saber: la literatura, la antropología, la historia, etc. Freud defendió la idea del psicoanálisis aplicado y publica una fantasía literaria titulada El delirio y los sueños en la “Gradiva” de Jensen (1907). Entre 1907 y 1908, el círculo de sus primeros discípulos se fue ampliando con la adhesión al psicoanálisis de nuevos miembros.

En 1933, se abandona el acrónimo alemán y aparece la International Psychoanalytical Association (IPA). Ha sido entre 1907 y 1908, cuando el círculo de sus primeros discípulos se fue ampliando con la adhesión al psicoanálisis de nuevos miembros, la mayoría de los cuales disentirán de sus análisis y crearan las distintas corrientes freudianas modernas: el Kleinismo, la Ego Psychology, la Self Psychology, el Lacanismo, el Annafreudismo, los Independientes... Durante los primeros veinticinco años del siglo XX la doctrina de Freud se implantó en Gran Bretaña, Alemania, la Costa Este de EE.UU. Posteriormente en Más allá del principio del placer (1920), Freud introdujo los  conceptos de pulsión de vida, que tiende a la conservación y  creación de vida, y pulsión de muerte, instinto que impulsa a los organismos vivos hacia el estado primitivo del que surgieron; para simbolizar esas pulsiones, actualiza dos grandes figuras de la mitología griega: Eros y Tánatos.

            Sobre Eros
                   Dios del Amor. Según la tradición era hijo de Zeus y de Afrodita. Los poetas presentaban a Eros como un bello efebo, con los ojos vendados, siendo sus armas las flechas que lanza, las cuales lleva en un carcaj de oro. Acompaña a Afrodita, y su cortejo está formado por Joco, Potos, Himeros, Dioniso, Tiqué, Pito, las Gracias y las Musas Triunfaba doquiera había seres, en la tierra, en el cielo, en el océano, y en los mismos infiernos. Los dioses estaban también expuestos a sus flechas como los simples mortales, y se valía de múltiples estratagemas y de imprevistos caminos para herir a sus víctimas con las flechas de la pasión. Más modernamente era representado como un niño desnudo, con alas y empuñando el arco. Una figura poco parecida con el Eros tradicional se la dio la mitología romana bajo el nombre de Cupido al cual representaban, primero, como un niño en la pubertad, y más tarde como un infante de tres a cuatro años.  (“Dioses y héroes mitológicos”  en  Dioses, Mitos y Leyendas [CD], 1998).

       Sobre Thánatos
                  Thánatos (en griego antiguo Θάνατος Thánatos, ‘muerte’) era la personificación de la muerte no violenta. Su toque era suave, como el de su hermano gemelo Hipnos, el sueño. La muerte violenta la representaban sus hermanas amantes de la sangre, las Keres, asiduas al campo de batalla. Su equivalente en la mitología romana era Mors.
                   Thánatos era un ser de una oscuridad escalofriante simbolizado por un joven alado con una tea encendida en la mano que se le apaga o se le cae. Homero y Hesíodo le hacían hijo de Nix, la noche, y gemelo de Hipnos, insinuando que ambos hermanos discutían cada noche quién se llevaría a cada hombre; el Sueño anulaba cada noche a los mortales tratando de imitar a su hermano mayor. Desempeña un papel pequeño en los mitos, pues quedó muy a la sombra de Hades, el reino de los muertos. Thánatos actuaba cumpliendo el destino que las Moiras dictaban para cada mortal.          
       Freud nombra “Thánatos” (que en griego significa “muerte”) a los impulsos de muerte, impulsos que pugnan por retornar a la materia inorgánica. Por su parte, Fromm denomina “necrófila” (que significa “amor a la muerte”) a la concepción que adoptan opresores y oprimidos. Considero que cuando Fromm evoca a la concepción necrófila también se está refiriendo a los impulsos de muerte de los que habla Freud, impulsos opuestos al Eros (impulsos de vida): Thánatos y Eros, impulsos de muerte e impulsos de vida.
Entonces, relacionando estas teorías podemos decir que la implantación de esta concepción necrófila del hombre no es más que el intento de dirigirlos a una concepción thanática de autodestrucción (divide y vencerás es el dicho). Implantar esta concepción thanática en los inconscientes de los oprimidos no tiene otro fin más que llevarlos a su propia autodestrucción, en donde los oprimidos se convencen de su incapacidad y por ende abandonan la lucha (si es que la empezaron siquiera).


          En la década de 1920, Freud publicó varias obras fundamentales, a través de las cuales definió su segunda tópica y reestructura totalmente su teoría del inconsciente y del dualismo pulsional: Tótem y Tabú (1912), Mas allá del principio del placer (1920), Psicología de masas y análisis del yo (1921), El yo y el ello (1923) y El malestar de la cultura (1930); en ellas propugna una nueva teoría de la personalidad, estructurada en tres estancias: el ello, el yo y el superyó, relacionadas con el mundo de la realidad, de los instintos y las normas morales respectivamente. El crecimiento y desarrollo de la personalidad se vincula a la evolución del pensamiento infantil, que se configura por el principio del placer y por el de realidad. También aplicó sus descubrimientos sobre el psiquismo humano al estudio de los fenómenos  socioculturales. Prohibidas sus obras por el nazismo, en 1938, al producirse la anexión de Austria al III Reich, el padre del psicoanálisis abandonó Viena y se trasladó a Londres, gracias al diplomático norteamericano William Bullit y a un rescate considerable pagado por Marie Boanaparte que liberó a Freud de la sangrienta GESTAPO. Poco antes de su muerte, publicó Moisés y el  monoteísmo (1939). El 21 de septiembre de 1939, Max Schuz, médico y psicoanalista norteamericano, nacido en Polonia, hijo de una familia de la burguesía judía, estudió en Viena,  se convirtió en médico personal de Marie Boanaparte y de Freud por mediación de aquella, acompañó a Sigmund Freud a lo largo de su prolongada enfermedad y le prometió que no le abandonaría cuando llegara el momento, le aplicó, con el consentimiento de su hija Anna Freud, tres inyecciones espaciadas de morfina. El 23 de septiembre, a las tres de la madrugada, después de dos días de coma, el anciano moría apaciblemente.

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