El sueño de la razón produce monstruos

domingo, 24 de octubre de 2010

El buen treatro


Su seguro servidor, Orson Welles

de
Richard France

Versión y dirección Esteve Riambau

Reparto
Orson Welles - José María Pou
Mel - Jaume Ulled

Excelente interpretación la de José María Pou. El texto es bueno. Una hora y treinta y cinco minutos de disfrute escénico, de catarsis teatral ante la arrolladora personalidad del contradictorio y grandioso Orson Welles.

Algunas notas biográficas

Orson Welles tuvo una vida y una carrera cinematográfica llena de contrastes. Al igual que otros provocadores artísticos –Ibsen, Unamuno, Buñel- despertó odio y adhesiones muy intensos. Fue acusado de anticapitalista y de fascista, se le tildó de ampuloso y mediocre, pero recibió importantes galardones y se le consideró como un genio. De un fabuloso contrato en Hollywood pasó a mendigar dinero en Europa para financiar sus filmes, mientras su vida personal sufría las intermitentes convulsiones de divorcios, borracheras y fugaces accesos de pasión y violencia. Welles era un temperamento barroco, ajeno a la serenidad de otros cineastas de Hollywood, como Ford, De Mille, Wyler, Hitchcock, Mann o Donen.

Todos su personajes están dotados de una agónica energía, como si huyeran perpetuamente de sí mismos y de los demás; es un impulso hacia delante en forma de un combate por el poder. El poder, en todas sus manifestaciones, es el leiv motiv de toda su filmografía. Fue Welles quien descubrió que quienes hacen del poder su ideal evidencian una seria debilidad, porque no es quien lo posee el que lo mitifica, sino aquellos que carecen de él. Radiografió la voluntad de poder mostrándonos su diabólica estructura individual y social, y al tiempo que criticó y condenó esa voluntad de poder, irónicamente añoró la libertad, pues el poder se busca para liberarse de las amenazas, sean humanas o de las malvadas fuerzas de la naturaleza. Fue, pues, un apasionado por el tema del absurdo del poder, porque su posesión no trae la felicidad, sino todo lo contrario, dado que para poseerlo hay que traicionar todo aquello por lo que se lucha, o bien la victoria de su posesión engendra nuevas amenazas. Todos sus filmes están dominados por el mismo espíritu, impulsado por la única moral posible, la maquiavélica, aquella en la que el fin justifica los medios; además ese fin siempre va encaminado a satisfacer únicamente la egolatría individual, y no lo mejor para la colectividad, para la sociedad. Welles, además de director cinematográfico, fue director e interprete de espectáculos teatrales o director y locutor de programas radiofónicos. (Pérez Bastías, L., 1994: pp.3 y ss.)

El genio incomprendido

Georges Orson Welles dio siempre la impresión de una fuerte personalidad, pero era, como escribe Bogdanovich, peligrosamente sensible y vulnerable, de modo mucho más doloroso de lo que podría sugerir su comportamiento confiado. Le afectaron mucho las críticas adversas a sus filmes y también los fracasos comerciales de los mismos. No se mostraba indiferente al éxito, como Buñuel. Lo deseaba, pero sin adaptarse al espectador, manteniendo su estilo y personalidad, por lo que se sintió un genio incomprendido. Su inteligencia superior y su impetuosidad se manifestaba en la facilidad para enfurecerse, en el comportamiento excéntrico de sus matrimonios, en sus extravagancias conductuales como evadirse de casa y refugiarse en un hotel bajo el pseudónimo del asesino de Lincoln o la constante ruptura de sus relaciones amorosas: con su primera esposa, Virginia Nicholson, 1939; con Dolores del Río, en 1942; con su segunda esposa, Rita Hayworth, en 1946...

Orson Welles nació en Kenosha, Wisconsin, en 1915; hijo de Beatrice Ives Welles y de Richard Head Welles; tuvo un hermano mayor que él, Richard. Fue educado en la religión católica, minoritaria en su país y parece que no dejó de creer nunca en Dios. El que es católico una vez –le dijo a Bogdanovich medio en broma- siempre es católico. Su madre era pianista, campeona de tiro de rifle y sufragista que fue condenada por su radicalismo; su padre fue rentista y negociante y se dedicó a inútiles inventos como una lámpara para bicicletas que ya estaba comercializada. Practicó el violín y el piano por influencia de su madre, quien murió cuando el niño tenía nueve años. Se traslado con su padre a Grand Detour, en Illinois, donde vivió en un hotel de propiedad paterna, cuyos sirvientes eran jubilados del mundo del espectáculo.

Después su padre lo interna en la Escuela Todd para niños de Woodstock; allí hace juegos de magia y representa a la Virgen María en una obra navideña; luego interpretaría a Cristo y a Judas Iscariote, entre otros muchos papeles. El mismo adapta, dirige y diseña infinidad de representaciones dramáticas como El médico a palos de Moliere, El doctor Jekyll y Mr. Hyde, de Stevenson, y Julio César, de Shakespeare. Los veranos viaja por Inglaterra, Alemania, Francia, Italia, Japón y China, con amigos o con su padre. Se gradúa en 1930 y pasa al Instituto de Arte de Chicago. A los 15 años pierde a su padre. El doctor Maurice Bernstein se convierte en su tutor, como Tatcher de Kane en su primer film. No se entendieron. Huyó de Havard con la excusa de un veraneo en Irlanda y probó suerte como actor y director a los dieciséis años. Triunfó y su popularidad llegó hasta Londres; el Ministerio de Trabajo le negó la autorización profesional por el hecho de tratarse de un extranjero. Fue repatriado a Estados Unidos y siguió dirigiendo teatro en la Escuela Todd, obteniendo incluso un premio; en 1933 filma en color la mayor parte de los ensayos de vestuario. Regresa en seguida a Nueva York, donde es contratado como actor –tres años- por el director Guthrie McClintc y la actriz Katherine Cornell. Poco después entra en la CBS, su primer trabajo en la radio y rueda su primera película, Hearts of age, muda, de 5 minutos, que anuncia los rasgos del estilo del futuro director.

En 1934 se casa con Virginia Nichalson, con la que tuvo un hijo –Chistopher-, coprotagonista de su primer film y del siguiente, Too much Johnson (1938). Se divorcia en 1939; durante este periodo se producirá el despegue teatral-radiofónico que situará a Welles en Hollywood; trabajo también en la NBC, tanto en documentales como en programas dramáticos o poéticos, inspirados con frecuencia en representaciones teatrales. Su carrera proseguirá en montajes realizados con John Houseman, como Panic, de Archibald Mac Leish, un drama en verso libre sobre el crack de Wall Street. La obra más relevante de esta etapa en el Teatro Federal fue Fausto, de Marlowe[1], que interpretó de manera soberbia con una caracterización espectacular.

En 1937, Houseman y Welles crean el Mercury Theatre, que escenificaban obras sin subvenciones y que fue todo un campo de experiencias artísticas, proyectadas en la radio y en el cine, así como un lugar de encuentro de personalidades como el guionista Howard Kock, autor de Casablanca, de Michael Curtiz, el compositor Bernard Herrmann y actores de primera fila, que intervendrían en Ciudadano Kane. Abrió sus puertas con Julio César, de Shakespeare. Siguieron multitud de representaciones. También produjo programas de radio, algunos de tipo político como Estrellas por España, a beneficio del Departamento Médico del Comité Norteamericano de Ayuda a la Democracia Española; durante la Segunda Guerra Mundial, elaboró emisiones antinazis y antifascistas. El 30 de octubre de 1938 se emitió la adaptación radiofónica La guerra de los mundos, de H.G. Welles, una historia de marcianos que invaden la tierra y estructurada no como una narración sino como un hecho real; Welles había previsto el efecto de su guión: buscaba asustar y escandalizar. Pero la respuesta le desbordó. Los hogares –nos cuenta- quedaron desiertos y las iglesias se vieron abarrotadas. Desde Nashville a Minneapolis la gente se lamentaba y se rasgaba las vestiduras. Antes de transcurridos los veinte minutos nuestra sala de control estaba llena de policías vociferantes presos de agitación. Huyeron caso dos millones de personas, de los nueve millones que oyeron el programa, y hubo brazos y piernas rotos por la precipitación de la huida; se produjeron depresiones nerviosas e incluso suicidios y muchas demandas judiciales. El fenómeno fue casi inexplicable. Se emitió el día de Difuntos, el equivalente al de los Santos Inocentes, pero la broma no se comprendió. Hubiera bastado que los oyentes cambiaran de emisora o esperaran a los intermedios para entender. Esto le dio una gran publicidad y una de las productoras de Hollywood, la RKO, le ofreció un contrato privilegiado: realizar un film por año; poder intervenir como director, guionista, actor y productor; 25 por ciento de los beneficios brutos; avance de 150000 dólares al firmar el contrato, y control absoluto sobre el resultado final del film. Fue la más generosa oferta que jamás ofreció un estudio de Hollywood a un cineasta sin experiencia.

Después de que varios proyectos (entre ellos una adaptación de Corazón de Tinieblas de Joseph Conrad, más tarde adaptado en Apocalypse Now), el joven de 25 años Welles hizo el más impresionante debut en la historia del cine. Inicialmente llamado American y luego retitulado Ciudadano Kane, el primer film de Welles era un valiente, impetuoso e inspirado tour de force que contaba su historia desde varias perspectivas diferentes, relatando el ascenso y corrupción de un magnate Americano, Charles Foster Kane (creado a semejanza del empresario editorial William Randolph Hearst). Con la audacia de alguien nuevo en Hollywood, Welles forzó las técnicas cinematográficas existentes tan lejos como pudieran llegar, creando una nueva y distintiva estética fílmica[2].

La segunda película de Welles para la RKO, El Cuarto Mandamiento (1942), una adaptación de la novela homónima de Booth Tarkington[3]. Le siguió El extraño (1946) producido por el independiente Sam Spiegel; tuvo a Welles dirigiéndose a sí mismo como un criminal de guerra Nazi escondiéndose en un pequeño pueblo, pero estaba falto del toque característico de Welles. Recobró su sagacidad cinematográfica con La Dama de Shangahai (1948), una impresionante muestra del cine negro protagonizada por Welles y su esposa Rita Hayworth.

El siguiente film de Welles fue el primero de una informal e impresionante trilogía Shakespeariana, una excéntrica y atmosférica versión de Macbeth (1948) en la cual los actores fueron animados a hablar con un cerrado acento escocés. Su pieza central -una secuencia que comienza con la decisión de Macbeth de matar al rey, que incluye el asesinato y acaba con el descubrimiento del crimen por Macduff- fue capturada en una toma única de diez minutos. La película, a pesar de todo, no fue exitosa y fue infravalorada en el Festival Internacional de Venecia. Cuatro años después, respondió a sus críticos con una impactante versión de Othello (1952), que ganó el Gran Premio del Festival de Cannes. La película final de la trilogía fue Campanadas a media-noche (1966) que Welles, el cual por esta época estaba en el talle ideal para interpretar a Falstaff, recopiló de cinco de las obras históricas de Shakespeare. Como narrativa aislada, la historia de Falstaff es un cuento amargo del deterioro de una amistad pasando de privilegio a rechazo. Está entre los más grandes logros de Welles.

Después del fracaso de Macbeth, Welles empezó un auto-impuesto exilio de diez años de Hollywood. El film que siguió a Othello, Mr. Arkadin (1955), fue un acerbo examen de un hombre poderoso que mostraba signos de la brillantez que marcó Kane, pero estaba lastrado por una narrativa episódica y unas interpretaciones discutibles.

Welles volvió a Hollywood para actuar y dirigir Sed de mal (1958), una obra maestra absoluta del cine negro. Desde su impresionante comienzo en una toma larga de un coche a punto de explotar hasta su trágico desenlace, reiteró su abovedada visión del mundo como una exacta red moral donde cada acto humano tiene infinitas e imprevisibles consecuencias. Su adaptación de la novela homónima de Kafka, El Proceso (1963), una extensión en forma de pesadilla de esa misma visión, presenta una sociedad completamente desprovista de un sentido moral, donde el procedimiento vacío sustituye al principio. Una historia inmortal (1968) fue un satisfactorio trabajo menor hecho para la televisión francesa, una adaptación de una historia de Isak Dinesen. Su último film completo, Fraude (1978), un entretenido collage de metraje documental y actuado que investiga la línea que separa la realidad de la ilusión, celebración de todos los embaucadores, incluyendo su director, que en ocasiones declaró que de no haberse convertido director, habría sido mago.

En el momento de su muerte, The other side of the wind, un proyecto que empezó a filmar en los setenta, permanecía inacabado. Obviamente autobiográfico, era la historia de un famoso cineasta (interpretado por el buen amigo de Welles, John Huston) luchando por encontrar financiación para su película, justo como Welles se vio forzado a hacer muchas veces. Como un fragmento inédito, fue un triste e irónico fin para un cineasta indomable que fijó los estándares de la narrativa moderna en el cine, y el hombre que fue en palabras de Martin Scorsese, "responsable de inspirar a más gente para ser directores que ningún otro en la historia del cine". (Pérez Bastías, Luis, 1994: pp.47 y ss. y Enciclopedia del cine Baseline –Internet-).



[1].Marlowe, Christopher (1564-1593), dramaturgo y poeta considerado como el primer gran autor de teatro inglés y el más importante del periodo isabelino a pesar de que sólo se dedicó al teatro por espacio de seis años. Sus primeras obras fueron básicamente comedias. Después cultivó el género de la tragedia de una manera novedosa al llevar a escenas personajes arquetipos de pasiones que influirían en el teatro posterior de William Shakespeare. Su obra maestra es La trágica historia del doctor Fausto. (Encarta 2000).


[2].Entre los elemento innovativos que el estilo de Welles exhibió en Ciudadano Kane estaban: 1. composición en profundidad: el uso extremo del foco profundo para conectar figuras distantes en el espacio; 2. compleja puesta en escena, en la cual el plano se sobrecargaba de acción y detalle; 3. tomas de ángulo bajo que revelaban los techos y hacían parecer a los personajes, especialmente a Kane, simultáneamente dominantes y atrapados; 4. planos largos; 5. una cámara en movimiento, fluído, que expandía la acción más allá del plano e incrementaba la importancia del espacio fuera de plano; y 6. el uso creativo del sonido como un mecanismo de transición (Thatcher desea al joven Kane "Una feliz Navidad..." y completa la frase "...y un próspero Año Nuevo" a un crecido Charles años después) y la creación de metáforas visuales (como en el montaje de la ópera cuando la imagen de una parpadeante bombilla de detrás del telón combinada con el desfallecedor canto de Susan Kane y un sonido zumbante para simbolizar su inminente derrumbamiento y subsecuente intento de suicidio).

Aunque bien recibida por los críticos, Ciudadano Kane se enfrentó a unos problemas de distribución y exhibición exacerbados por la campaña en contra de Hearst, y logró pobres resultados en taquilla.


[3] . Era un film más convencional, menos espectacular que utilizó muchas de las mismas técnicas que Welles había desarrollado para KANE con el fin de evocar las ricas texturas de una América de fin de siglo. Pero con Welles en Sudamérica filmando un semi-documental (It´s all true, que nunca fue completado por Welles en persona) conjuntamente patrocinado por la RKO y el gobierno de Estados Unidos, el estudio editó el film severamente, destruyendo 43 minutos. Aun en su forma truncada, El Cuarto Mandamiento permanece como una oscura, atractiva mirada a la naturaleza de la riqueza, la clase social y el progreso en América. Antes de que partiera a Sudamérica, Welles supervisó el rodaje de Estambul (1942), del cual se acredita la dirección a Norman Foster. Welles coprotagonizó y co-escribió el guión con Joseph Cotten, el resultado fue un intrigante pero irregular thriller. Cuando El Cuarto Mandamiento se convirtió en un fracaso comercial, fue un golpe del cual la reputación de Welles jamás se recobraría. Welles y los actores del Mercury fueron despedidos de la RKO.

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